
Por qué desconectarse ayuda a volver a sentir
Hay una sensación que se repite cada vez más seguido: llegar al final del día habiendo mirado decenas de notificaciones, sin recordar bien en qué se fue el tiempo, y con la incómoda impresión de no haber sentido nada con demasiada intensidad. La sobreexposición constante a estímulos tiene un efecto poco hablado: termina generando una especie de anestesia emocional. Desconectarse, aunque sea por un rato, suele ser el primer paso para revertir eso.



