Búzios: el pueblo de pescadores que Brigitte Bardot convirtió en leyenda
De un puñado de casas de pescadores a ícono internacional del glamour bohemio: la historia de Búzios, las playas que la definen y un refugio para desconectar.
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Playa Ferradura, en Búzios: aguas calmas y una bahía en forma de herradura. © Un Mundo Aparte.
¿Alguna vez un lugar cambió para siempre después de que alguien famoso lo descubriera? Eso fue exactamente lo que pasó en Búzios en los años 60, cuando una actriz francesa llegó de vacaciones y terminó reescribiendo el destino de todo un pueblo.
De pueblo pesquero a ícono glamoroso
Antes de los 60, Búzios era apenas un puñado de casas de pescadores en una península tranquila de Río de Janeiro. Nadie imaginaba que ese paisaje discreto se convertiría en sinónimo de estilo de vida bohemio y glamour internacional. Todo cambió cuando Brigitte Bardot llegó de vacaciones junto a su pareja de entonces, el brasileño Bob Zagury, y quedó fascinada con el lugar. Su presencia atrajo cámaras, curiosos y, poco después, al resto del mundo.
La Orla Bardot: un homenaje que sigue vivo
Hoy, caminar por la Orla Bardot es caminar por la historia misma del pueblo. Hay una estatua de bronce de la actriz sentada mirando al mar, en el mismo lugar donde, según cuentan, pasaba horas observando el atardecer. Es un punto de encuentro obligado, tanto para quienes buscan una foto icónica como para quienes simplemente quieren sentir esa energía relajada que parece no haber cambiado en seis décadas.

La estatua de Brigitte Bardot en la Orla Bardot, Búzios, iluminada de noche. © Un Mundo Aparte.
Playas para todos los gustos
Búzios tiene más de 20 playas distintas, cada una con su propia personalidad. João Fernandes es ideal para quienes buscan aguas tranquilas y poca profundidad; Geribá es la preferida de surfistas y de quienes disfrutan de un poco más de movimiento; y la Playa dos Ossos, escondida y pequeña, ofrece una calma casi secreta. La variedad es tal que cada día del viaje puede tener una playa distinta como protagonista.
Un pueblo para desconectar sin perder el estilo
Lo que hace especial a Búzios no es solo su historia con Bardot, sino cómo logró mantener un equilibrio entre el glamour y la tranquilidad. La Rua das Pedras concentra la vida nocturna y las boutiques, pero a pocos minutos el ritmo baja completamente: casas escondidas entre la vegetación, silencio interrumpido solo por pájaros, y esa sensación de estar en un lugar apartado del mundo, aunque el centro esté cerca.
Dónde nos hospedamos
Para esta escapada, elegimos quedarnos en Café Mar Búzios, y fue justo lo que buscábamos para desconectar. Nos alojamos allí durante 5 noches, y la experiencia fue muy agradable de principio a fin: el desayuno tenía muy buena variedad, y el personal fue súper atento durante toda la estadía, siempre dispuestos a ayudar con cualquier consulta. Gracias a una recomendación del staff, descubrimos cómo llegar fácilmente a las mejores playas de la zona, como Geribá, que terminó siendo un verdadero imperdible del viaje.
La pousada tiene su propia piscina, rodeada de vegetación y con ese silencio interrumpido solo por pájaros que mencionamos antes, la combinación perfecta entre comodidad y la tranquilidad que caracteriza a esta parte de Búzios, algo más alejada del bullicio del centro pero igual de cerca de todo lo que hace especial a este pueblo.

El comedor de la Pousada Café Mar Búzios, con vista a los jardines y el cielo de la península. © Un Mundo Aparte.

La piscina de la Pousada Café Mar Búzios al caer la noche. © Un Mundo Aparte.





